La formación de equipos
de pronta respuesta en los hospitales de nuestro país es importante, pues en
caso de eventos adversos o desastres ellos están en la capacidad de llegar en
tiempo mínimo al sitio del hecho y efectuar una evaluación en base de la
recolección de datos y con esa información establecer las necesidades de la
comunidad de forma precisa para que la autoridad superior tome una decisión
oportuna, que sea eficaz y eficiente. Estos equipos realizan un trabajo
conjunto con los Comités de Operaciones de Emergencias de los hospitales y con
las Unidades de Gestión de Riesgos.
Estos equipos
multidisciplinarios, con el fin de dar una respuesta adecuada y exacta, se
preparan todos los días, como es el caso del Grupo de Pronta Respuesta del
Hospital de Especialidades Eugenio Espejo que además de su experiencia trabaja
arduamente en capacitación, talleres y conferencias permanentes y se consolida
como uno de los mejores de la provincia.
En días previos al
Tercer Encuentro de Brigadas Hospitalarias a realizarse del 16 al 18 de octubre
de 2015, este equipo se reúne para ultimar detalles de logística y organización;
el tiempo está lluvioso así que se prevé el escenario. Este grupo está
conformado por quince personas entre médicos de emergencia, paramédicos,
enfermeras y personal administrativo y de salud de varios servicios.
El día de la salida al
encuentro el grupo se convocó muy temprano en las instalaciones del Hospital
con el fin de comprobar su equipamiento y logística. Todos los integrantes
debemos llevar equipo de protección personal adecuado para poder ingresar a las
instalaciones de la Escuela Militar “Eloy Alfaro”, sitio en el que se realizará
este evento. La líder del equipo, Lic. Yadira Díaz, enfermera de emergencia,
inspecciona nuestros equipos, nos instruye sobre su utilización y verifica que
su empleo vaya a ser el correcto. Este equipo de protección personal consta de
casco de seguridad con linterna de luz blanca y roja, protectores auditivos y
repuestos, gafas, guantes, calzado de seguridad con puntas de acero, ropa de
trabajo adecuada, chaleco botiquín, camel bag o cantimplora portátil,
rodilleras, coderas, silbato y poncho impermeable.
También se revisa que
todos tengamos en nuestra mochila: carpa, sleeping o saco de dormir, aislante
para protección de la humedad y del frío del suelo, útiles para higiene
personal, mudadas de repuesto, vajilla para campamento, cubiertos, navaja
multiusos, botiquín, linterna con baterías de repuesto, entre otros útiles
indispensables.
A las diez de la mañana
todos estamos listos y todo lo que se requiere en cuanto a otras provisiones y
equipos ya lo hemos cargado en los vehículos de la institución. El viaje dura
treinta minutos aproximadamente, vamos despacio porque llevamos muchas cosas.
A lo lejos ya se
divisan las instalaciones imponentes de la Escuela Militar “Eloy Alfaro” en
Parcayacu, nos identificamos al ingreso y en seguida pasamos al sitio asignado
para armar el campamento de acuerdo a las reglas estipuladas en el encuentro y
con las respectivas normas de seguridad que ya las conocemos de antemano.
En este viernes amenaza
la lluvia pero con la colaboración de todos los miembros del equipo todo se
termina de hacer con prontitud para acudir sin demora a la convocatoria de las
16h00 horas a la primera formación de los equipos que en este año son
veintiséis de varios hospitales públicos y privados de la Coordinación Zonal 9
de Salud. Reunidos ya todos nos dan la orden de dirigimos al Auditorio
Principal para la inauguración del evento, que lo presidió el Gral. Edison
Narváez Rosero, Comandante del Comando de Operaciones Terrestres y contó con la
presencia del Dr. Edy Quizhpe, Coordinador Zonal 9, y Dr. Manuel Minaya,
Responsable de la Unidad de Gestión de Riesgos de la Coordinación Zonal 9
quienes nos dieron palabras de bienvenida.
Es viernes en la noche
y todos estamos vestidos con prendas de seguridad y poncho impermeable porque
llueve, terminamos nuestras actividades, merendamos y faltando cinco minutos
para las veinte horas ingresamos a las carpas, cerramos, apagamos las luces y
justamente en ese instante escuchamos el sonido de la trompeta del toque de
queda. La emoción no nos deja dormir pero debemos respetar el sueño de los
demás y hacemos el esfuerzo, una jornada dura nos espera, llueve afuera de las
carpas pero no hace tanto frío. Nos hemos distribuido en cuatro carpas, tres de
ellas las ocupan los hombres y una las mujeres, además de ello tenemos una
carpa en la que guardamos las provisiones, otra para guardar herramientas y otra
para otro tipo de materiales.
Son las cinco de la
mañana del sábado, todos nos levantamos, cada uno tiene funciones específicas,
unos se ocupan de preparar los alimentos, otros de la limpieza y de dejar todo
en perfecto orden, otros en cambio deben verificar que todos tengamos
seguridad, hasta hay quien se ocupa de motivar al grupo, todo esto en un
ambiente de disciplina, buen humor y solidaridad.
Por el parlante
convocan a los líderes de los grupos, nuestra líder acude a la llamada y a su
regreso nos hace formar para darnos algunas indicaciones generales de lo que
ocurrirá en el día. El día mismo de la llegada además ella nos había hecho
responsables a cada uno de la otra persona para asegurarse del bienestar
general del grupo.
En perfecto orden
formados en dos columnas y marcando el paso acudimos a reunirnos con los demás
grupos. Esa mañana hubo ejercicio de calentamiento y de inmediato fuimos a la
estación que a cada grupo nos tocó; nosotros iniciamos en la estación nueve de
rescate en estructuras colapsadas, con indicaciones previas nuestro grupo
procedió a realizar eficientemente este ejercicio con la ayuda de hachas,
sierras y combos hasta que sonó la trompeta dando por terminado el tiempo de
esta prueba, de allí pasamos a la estación diez de rescate con cuerdas, esta
estación estaba a cargo del Grupo de Operaciones Especiales. Nuestro médico
emergenciólogo, Dr. Edwin Vásquez, fue quien realizó el rescate de la víctima,
enganchándola a su cuerpo, bajando por la cuerda y dándole los primeros
auxilios mientras la bajaba, al llegar a tierra el equipo de paramédicos la recibió
y continuó con el proceso.
Luego fuimos a la
estación once de materiales peligrosos, esta estación estaba a cargo del Ing.
Paúl Sánchez, Líder de la Unidad de Gestión de Riesgos del HEE, allí recibimos
capacitación al respecto de estos materiales y su clasificación en explosivos,
gases, líquidos, sólidos, oxidantes, venenos, radiactivos, corrosivos y mezclas
peligrosas. Esto es importante saber para situaciones en las que existan
derrames de desechos tóxicos, volcamiento o choque de vehículos de transporte,
explosiones o incendios en centros de procesamiento y almacenamiento de
sustancias peligrosas; luego de ello pasamos a estación doce de transporte aeromédico,
en la estación trece de salud mental y primeros auxilios psicológicos, el
personal nos explicó con ejercicios lúdicos e interactivos la importancia de la
buena comunicación y empatía.
En la estación catorce
de atención a personas con discapacidad que estuvo a cargo de la Secretaría
Técnica de Discapacidades observamos vídeos sobre el tema de las discapacidades
y el instructor nos enseñó frases pequeñas del lenguaje de señas del Ecuador,
posterior a lo cual realizamos evacuación de personas en sillas de ruedas.
En la estación quince
el Ministerio de Inclusión Económica y Social expuso sobre manejo de albergues
y casas de acogida y antes del receso del mediodía visitamos la estación
dieciséis de simulación y simulacros, en esta era impresionante el maquillaje
de los actores y el trabajo bajo presión pues allí había el peligro de una
inminente explosión, nuestro equipo salvó a todas las víctimas de este desastre
entre las que había una mujer a punto de dar a luz, tres recién nacidos que
estaban en sus termocunas uno de ellos con VIH y a una mujer atrapada en un
vehículo. Aquí la adrenalina se hizo sentir por el sonido de las sirenas, por
los gritos de las víctimas y por la explosión al final.
Acudimos presurosos a
nuestro campamento pues teníamos el tiempo justo para almorzar, luego de ello
salimos, nos quedaban aún diez estaciones que visitar en la tarde y noche.
Fuimos a la estación diecisiete de telecomunicaciones en esta recibimos charlas
explicativas por parte de la Policía Metropolitana sobre el manejo correcto y
eficiente de las telecomunicaciones en situaciones de emergencia y luego a la
dieciocho que versaba sobre instrucción formal y motivación con personal de las
Fuerzas Armadas.
Luego de ello fuimos a
la estación uno de incendios estructurales que estaba a cargo del Cuerpo de
Bomberos de Machachi, pasamos por nuestro campamento recogiendo las
herramientas para esta estación y las posteriores. En esta estación nuestro
equipo realizó rescate de víctimas y refrescó conocimientos sobre los tipos de
extintores; luego en la estación dos de manejo de vía aérea, que estaba a cargo
de la Cruz Roja Nacional, realizamos el rescate de un paciente masculino que
había caído de un árbol y estaba inconsciente; en la estación tres de manejo de
shock y en la estación cuatro de manejo de trauma pre hospitalario se realizó
la atención a víctimas manteniendo con vida a todas; estas dos últimas
instalaciones estaban bajo la responsabilidad de la Dra. Maribel Cruz, Dr.
Elías Dávila y Dr. Andrés Moreno del Hospital de Especialidades Eugenio Espejo.
En la estación cinco de
manejo de trauma hospitalario nos dividimos en dos grupos para rescatar a
pacientes y en la estación seis de reanimación cardiopulmonar a cargo de la
Cruz Roja Ecuatoriana se realizó rescate de paciente de la tercera edad que
había sufrido quemaduras en gran parte de su cuerpo y politraumatismo por caída,
se logró estabilizar a paciente para transporte a Hospital.
Luego de ello visitamos
la estación siete de rescate vehicular y la estación ocho de rescate en
espacios confinados cumpliendo todas las actividades con éxito.
Algunos miembros del
grupo se adelantaron al campamento para preparar los alimentos a la llegada de
los demás. Todos nos reunimos a las 21h00; mientras volvíamos entonábamos
canciones de trote militar, visiblemente emocionados conversamos hasta entrada
la noche, todos estábamos entusiasmados por la satisfacción del deber cumplido,
nadie quería dormir porque la adrenalina había hecho su efecto y no sentíamos
cansancio. Más bien el frío fue el que hizo que nuestra líder previos los
preparativos del domingo nos diera la orden de descansar.
El domingo nos
levantamos a las 03h30 de la mañana porque sabíamos que habría un simulacro en
el que se pondrían a prueba nuestros conocimientos, la noche esta vez sí estuvo
fría a pesar de que no llovió. Preparamos el desayuno y a las 04h00 se dio la
voz de alerta. Nuestra líder fue convocada para instrucciones sobre el
simulacro de ese día, al volver ella nos comentó de los eventos adversos que
acababan de suceder: incendio en las instalaciones de la Escuela Militar con
varias víctimas entre militares y familiares, alertas volcánicas en dos de
nuestros grandes volcanes. Para cubrir este desastre se levantó un hospital de
campaña en las instalaciones de la Escuela Militar para recibir a los heridos,
se dividió a nuestro grupo en diferentes frentes y se procedió al rescate de
víctimas en un trabajo conjunto con los equipos de las otras brigadas
hospitalarias que estaban allí al igual que nosotros cumpliendo con esta
instrucción.
En unas horas el
hospital de campaña colapsó y se terminó el ejercicio, los veintiséis grupos
que participamos de este encuentro fuimos convocados para la clausura en el
estadio de la Escuela Militar “Eloy Alfaro”, en el que nos ubicamos en las
gradas para observar el transporte de los pacientes más graves del simulacro en
el helicóptero militar de transporte táctico Súper Puma AS-332B de la Aviación
del Ejército Ecuatoriano. Este evento estuvo a cargo del personal militar y del
equipo de pronta respuesta del HEE.
Subimos al helicóptero
a tres víctimas, dos médicos de emergencia y dos paramédicos que se encargaron
de mantener con vida a estos pacientes hasta llegar en diez minutos
aproximadamente a las instalaciones del ECU 911 en donde nos esperaban las
ambulancias para transportarlos al HEE. Allí terminó el simulacro.
Médicos, paramédicos y
personal que participó en esta última parte del simulacro volvieron por vía
terrestre a ayudar a desarmar los campamentos, limpiar el área y volver a casa
satisfechos por el trabajo realizado.



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