Acuerdo entre la Casa de la Cultura Benjamín Carrión y el Hospital de Especialidades Eugenio Espejo
ENTREVISTA A GABRIEL CISNEROS
VICEPRESIDENTE DE LA CASA DE LA CULTURA BENJAMÍN CARRIÓN
Me guiaba por la idea de que la Casa de la Cultura era un espacio cerrado y de difícil acceso, pero con todas las muestras que hemos visto últimamente, me refiero a las casas abiertas, las ferias, las actividades culturales, los eventos familiares, la facilidad para la prestación de las salas y el respeto a los artistas, decidimos como departamento de comunicación social acercarnos y proponer algunas actividades en beneficio de nuestros pacientes con la experiencia de estos años en los que hemos realizado presentaciones esporádicas de una vez al mes de artistas que comparten en las salas con nuestros pacientes brindando alegría y motivación.
Es así que con nuestro equipo de trabajo concretamos una entrevista para nuestro boletín institucional con el Vicepresidente de la Casa de la Cultura, Gabriel Cisneros, quien con su aspecto de niño grande nos recibió emocionado y con la precisión que solo la tiene un poeta nos dio su opinión sobre este proyecto interinstitucional entre la Casa de la Cultura Benjamín Carrión y el Hospital de Especialidades Eugenio Espejo.
¿Gabriel qué relación hay entre salud y cultura?
La Declaración sobre Política Cultural de la UNESCO en 1984 en México, la Constitución Política del Ecuador del 2008 forman un gran paraguas que defiende la vida, en él se procesan todos los contenidos simbólicos para su prevalencia, todo lo que vaya en contra de la vida es ir contra la cultura, el hombre es un producto cultural.
En este sentido salud y cultura no pueden estar desligados, uno de los indicadores de desarrollo de un pueblo es la salud y esta se construye con cultura, los altos índices de obesidad, de diabetes son productos no solo de desórdenes alimenticios sino de desórdenes de la cultura.
¿Qué te parece esta propuesta de trabajo conjunto?
Esta propuesta del Hospital hacia nosotros es una propuesta que enriquece la gestión y la sensibiliza, porque los actores culturales se relacionarán con niños que no han podido tener una niñez normal porque tienen que realizarse tratamientos médicos que requieren hospitalización; con ancianos cuyas memorias son parte de los imaginarios de nuestro pueblo. Este es un proyecto con esperanza.
¿Cuál es tu reflexión como escritor y poeta sobre la enfermedad?
La enfermedad no es más que un mal relacionamiento de los seres humanos con su entorno, muchas veces las enfermedades son psicosomáticas, el no haber reído cuando debiste reír y el no haber llorado cuando debiste hacerlo. Es un quiebre, una esencia necesaria en el hecho de crear, el constatar la proximidad de la muerte, el acercarnos a la levedad humana, porque vengas de donde vengas: el estrato social, la construcción simbólica, la preparación académica, la enfermedad y la muerte son una constante.
¿Cuál es tu reflexión sobre el dolor?
Pienso sobre el dolor que los seres humanos de alguna manera crecen con él, tienen otro relacionamiento con la vida, otra dimensión, no hay crecimiento en la felicidad, en la felicidad hay un estancamiento y un paraíso de conformismo. El dolor es una fragua donde nos vamos encontrando con nosotros mismos.
En el dolor y en la enfermedad necesitamos otros seres humanos que nos entiendan, no solo que sepan el oficio sino que nos sonrían, que nos alienten, que nos den esperanza, creo que muchas veces el personal de salud para sobrevivir se colocan un blindaje para no sentir la angustia y el dolor pero a veces ese blindaje es demasiado duro y los vuelve insensibles, dejan de conmoverse frente a la vida y no pueden entender lo que es la muerte.
¿Piensas que hay que generar ambientes para la vida?
Si, hay que generar ambientes para la vida, buscar mediar entre lo clínico y lo cultural desde lo estético, buscar darles a los pacientes espacios mínimos en los que puedan recibir alegrías durante su permanencia en hospital, que no sean una réplica de una prisión sino un espacio en el que puedas desahogar tus llantos, tus dolores, tus angustias y en donde se entiendan las individualidades, espacios donde se genere la sanación desde la sonrisa, desde el canto, desde la plástica y creo que eso es muy bueno para el ejercicio de la salud pública del país.
¿Cuál es tu mensaje al personal de la salud?
Los médicos además de la ciencia y el talento profesional, deben utilizar la ternura, un médico que sabe sonreír es un médico que sabe llegar a las fibras más íntimas del paciente y nosotros como pacientes necesitamos sentir que le importamos al médico como seres humanos.

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